Evolución personal y Espiritual:

 

 

 

 Mientras el ser humano permanece en los niveles evolutivos de la dualidad, vive experiencias en las cuales intervienen dos fuerzas fundamentales: La primera es el amor divino (proveniente del espíritu – yo superior), la segunda es el miedo (proveniente del ego – yo inferior). La verdadera evolución espiritual, supone trascender la energía del miedo y sus resonantes, como la represión, el conflicto, la mentira, la ira, los apegos, el control externo, la ansiedad, la tristeza, los celos, etc. El proceso de ascensión, reconecta al ser humano con su fuente interna y universal de amor divino, sabiduría, libertad, serenidad, abundancia, poder personal, felicidad, etc. La transición del miedo al amor puede ser entendida como un proceso para llegar al estado de Iluminación; trae implícito el desarrollo de una serie de virtudes o atributos (discernimiento, paciencia, tolerancia, perdón, comprensión, perseverancia, etc.) y puede resultar fácil o difícil, armónico o turbulento, dependiendo de cada uno.

 

     Cuando un ser humano de nivel de conciencia 3D se siente mal, atribuye la culpabilidad del mal estar a algo externo: una situación u otras personas. Esto, coloca al mismo en una posición de víctima que le quita poder personal de sentirse bien, ya que éste bienestar no depende de sí mismo, sino de cuestiones externas. En humanos de conciencia multidimensional, el malestar queda comprendido en una forma superior y liberadora, fuera de la posición de víctima. La persona reconoce que su malestar es originado en su interior (a pesar de ser motivado por otras personas o situaciones) y que por lo tanto tiene la responsabilidad de solucionarlo.

     El mal sentir incluye pensamientos pesimistas y contradictorios, así como una serie de sensaciones y emociones como miedo, rabia y enojo, tristeza y angustia, mal humor, celos y envidia, cansancio y desmotivación, culpa y desmerecimiento, ansiedad y nerviosismo, impotencia, rencor, soledad, frustración, etc. Toda emoción mal calificada o negativa está indefectiblemente relacionada con sistemas de pensamientos negativos. Esto no siempre se encuentra a la luz de la conciencia del individuo; sino que permanece oculto para el mismo en lo que llamamos inconsciente.

 

      Es necesario desarrollar conciencia, volviendo consciente lo inconsciente; es menester lograr inteligencia emocional y aprender a gerenciar los propios pensamientos para generar así buenos sentimientos y mejores realidades. Determinadas redes de pensamientos (conscientes e inconscientes) generan determinados sentimientos y emociones específicas, que nos hacen sentir bien o mal. Todos juntos (pensamientos, emociones y sentimientos) establecen una vibración energética o resonancia que es emitida al universo, y que luego atrae y genera, personas, situaciones y realidades que comparten la misma frecuencia; los similares se atraen.

 

      Cuando el individuo no encuentra con facilidad en sí mismo la comprensión necesaria sobre el malestar, naturalmente cree que la encuentra en el mundo exterior. Pero de éste modo, entrega su poder personal de transformar su realidad, a otros. Las otras personas y las situaciones que se desencadenan en la vida diaria “motivan” muchos de los malestares del individuo, pero no son causantes de ellos, provocan sus limitaciones internas y lo desafían. Si el individuo permanece en la sombra mental de la culpabilidad externa, puede caer en estrategias de manipulación hacia los demás y/o en un camino de gran impotencia y sufrimiento. Es necesario cambiar el enfoque, considerar el mundo exterior como “un espejo” que refleja el interior, y que por consiguiente puede facilitar los procesos de auto-conocimiento y desarrollo de conciencia, necesarios para avanzar hacia el logro de una vida plena y feliz.

     Felicidad y éxito no son lo mismo. La Felicidad no depende de lograr o alcanzar una serie de cosas en la vida (de esto depende el éxito). La Felicidad es un estado de conciencia que se logra aprendiendo a vivir, aprendiendo a abordar y modular de forma positiva las experiencias diarias, en las cuales se entrelazan los universos interno y externo del individuo. En otras palabras, es necesario saber vivir para ser feliz; este “saber vivir” incluye ciencia, arte, filosofía y espiritualidad, incluye auto-conocimiento y conocimiento del mundo y de los demás. No obstante, el logro de una vida exitosa, es la consecuencia irremediable de un trayecto feliz.

     Aunque no hallas logrado tus mayores sueños aún, aunque no seas quien quieres llegar a ser, dedícate a aprender a ser feliz en el ahora. La felicidad en tu presente te guiará por buen camino hacia el éxito en todo lo que emprendas.

       El alma es la parte superior y sutil del ser humano, también llamada Yo superior o Supra consciente. La misma está asociada a todo lo “bueno”, virtuoso y verdadero que tiene el ser, en oposición a la identidad conflictiva, ilusoria e incoherente del ego o Yo inferior.  El alma está constituida y dotada de atributos divinos como el amor, el poder y la sabiduría. Conectar con el alma supone entonces experimentar las vibraciones mencionadas. Vivir en alineación completa con el alma es sinónimo de una vida iluminada, plena, sabia y feliz. Los procesos de sanación y evolución personales implican un aumento gradual en la conexión con el yo superior. Ésta conexión hace posible transitar un camino de limpieza, transmutación, reprogramación interna, sanación y equilibrio del ego; todo desde el amor y la comprensión.

 

Desarrollo mi conciencia centrándome en mi corazón.

Me veo y veo al mundo a través de los ojos de Dios.

SOY en unidad con todo lo que ES.

 

Maestro de Registros Akashicos

Gonzalo Batista Lara

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